Primer Libro Clásico La Gran enseñanza 

* Es preciso conocer el fin hacia el que debemos dirigir nuestras acciones. (La teleología que preside el razonar de muchos pensadores sensatos, como Aristóteles.)
* En cuanto conozcamos la esencia de todas las cosas, habremos alcanzado el estado de perfección que nos habíamos propuesto. (O sea, ser uno mismo, que es la auténtica perfección o acabado).
* Desde el hombre más noble al más humilde, todos tienen el deber de mejorar y corregir su propio ser. (Es decir, su conducta adaptándola a los principios que rijan su vida).
* ¿No sería más eficaz lograr que fueran innecesarios los juicios? (El Rabí Jesús afirma "¡No juzguéis, y seréis juzgados!") * ¿No resultaría más provechoso dirigir nuestros esfuerzos a la eliminación de las inclinaciones perversas de los hombres? (Aquí se plantea un punto crucial ¿qué se entiende por perverso, malo, pecado, reino del mal etc? Quizás debamos calificar como perversión a todo cuanto se opone a la naturaleza, a la vida propia y a la de los demás... y aquí entra la influencia determinante de las culturas, que no pocas veces han inventado la "perversión" como todo lo que se oponía a los intereses de los que detentaban el poder).
* Para conseguir que nuestras intenciones sean rectas y sinceras debemos actuar de acuerdo con nuestras inclinaciones naturales. (Esta norma debería estar escrita en oro y presidir nuestras reflexiones)
* Cuando el alma se halla agitada por la cólera, carece de esta fortaleza; cuando el alma se halla cohibida por el temor, carece de esta fortaleza; cuando el alma se halla embriagada por el placer, no puede mantenerse fuerte; cuando el alma se halla abrumada por el dolor, tampoco puede alcanzar esta fortaleza. Cuando nuestro espíritu se halla turbado por cualquier motivo, miramos y no vemos, escuchamos y no oímos, comemos y no saboreamos.
* Raras veces los hombres reconocen los defectos de aquellos a quienes aman, y no acostumbran tampoco a valorar las virtudes de aquellos a quienes odian.
* Lo que desapruebes de tus superiores, no lo practiques con tus subordinados, ni lo que desapruebes de tus subordinados lo hagas con tus superiores. 
* No dar importancia a lo principal, es decir, al cultivo de la inteligencia y del carácter, y buscar sólo lo accesorio, es decir, las riquezas, sólo puede dar lugar a la perversión de los sentimientos del pueblo, el cual también valorara únicamente las riquezas y se entregará sin freno al robo y al saqueo.
* Si el príncipe utiliza las rentas públicas para aumentar su riqueza personal, el pueblo imitará este ejemplo y dará rienda suelta a sus más perversas inclinaciones; si, por el contrario, el príncipe utiliza las rentas públicas para el bien del pueblo, éste se le mostrará sumiso y se mantendrá en orden. (No dice Confucio que el pueblo será feliz, sino que se mantendrá sumiso. Es un aspecto de su pensamiento).
* Si el príncipe o los magistrados promulgan leyes o decretos injustos, el pueblo no los cumplirá y se opondrá a su ejecución por medios violentos y también injustos. (Distingue bien Confucio porque no es lo mismo violento que injusto. La violencia puede ser justa cuando es necesaria: la legítima defensa, la lucha a favor de los más débiles.) Quienes adquieran riquezas por medios violentos e injustos del mismo modo las perderán por medios violentos e injustos.
* Sólo hay un medio de acrecentar las rentas públicas de un reino: que sean muchos los que produzcan y pocos los que disipen, que se trabaje mucho y que se gaste con moderación. Si todo el pueblo obra así, las ganancias serán siempre suficientes.

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