"El mundo clásico. La epopeya de Grecia y Roma", de Robin Lane Fox (Editorial Crítica, 2007)

“Solo, pues, en el rico viñedo encontró a su padre que acollaba una vid: vestía una sucia túnica de mal ver, con zurcidos; en torno a las piernas llevaba malas grebas de buey por miedo a rasguños y heridas y en las manos golubas, reparo de espinos; cubríase de un pellejo cabruno. El dolor le arreciaba en el alma. Una vez que lo vio el pacientísimo Ulises, de vejez consumido y tomado de pena, ocultose bajo espeso peral y dejó que fluyese su llanto…” (Homero, Odisea, 24).
Así comienza esta formidable obra de Robin Lane, con la narración del regreso de Ulises a la casa de su padre. ¿Y qué son nuestras vidas sino el camino de regreso a la casa del padre? El profesor Lane Fox, es fellow del New College de Oxford y catedrático de Historia Antigua en esa universidad, y es, además, un gran narrador. De esta afortunada combinación ha surgido un libro de historia del mundo clásico distinto, que tiene el rigor del buen trabajo académico y la amenidad de un relato que los críticos han dicho que es “increíblemente entretenido” y “más épico que la mejor película de romanos”.
Si algo caracteriza a este fascinante recorrido del mundo de la antigüedad clásica, desde Homero a Adriano, es la presencia constante del toque humano: su capacidad de evocar a Sócrates, Alejandro, Cicerón o César y de hablarnos, a la vez, de la vida cotidiana de los ciudadanos, de los últimos días de Pompeya o de los juegos del circo, en unas páginas que nos devuelven el encanto de la mejor narrativa histórica. Contempla 900 años de historia desde la perspectiva que el emperador Adriano, el gran viajero global de aquel tiempo, no pudo haber tenido. Robin Lane parte de que “lo clásico” es “lo de primera clase”, huyendo de los que idealizan el pasado y que no suelen entenderlo: al querer restaurarlo lo mata su cariño.
Pienso que ya está bien de someternos a los intereses de las editoriales que lanzan al mercado “best sellers”, porque ellos los han promovido, y rescatar estos libros deliciosos que nos acercan a nuestras raíces. Porque, ¿qué somos nosotros sino grecorromanos, judeocristianos y árabe-musulmanes?

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 11/09/2009