El río de la luz. Un viaje por Alaska y Canadá, de Javier Reverte (Plaza y Janés, 2009)

“Creí que era una aventura y en realidad era la vida”. Con estas palabras de Joseph Conrad comienza el viaje que, en gran parte, siguiendo sus pasos, hizo el autor desde Vancouver, en el sur de Canadá, por las costas de la Columbia británica hasta Alaska, después de navegar 750 kilómetros en canoa por el río Yukon, rememorando la epopeya de los buscadores de oro durante el Gold Rush en 1897. Navegó el mítico río Klondike de tanta resonancia para los lectores de Jack London, como Dawson City, el White Pass hasta el Estrecho de Bering.
El libro de Reverte es una delicia y un regalo para sus seguidores desde aquel inolvidable El sueño de África, que lo lanzó a la fama en 1996.
Reverte se traslada a los escenarios del Gran Norte: a los bosques, los ríos y las tundras del Canadá y Alaska. Tierras de áspera belleza y nombres legendarios.
Ya de regreso, el autor nos lleva a bordo del ferrocarril transcanadiense, que discurre paralelo a la frontera entre Vancouver y Québec, 4.500 kilómetros a los que se añadirían otros 5.000 de la travesía del Atlántico a bordo de un carguero alemán. Total, tres meses inolvidables como las narraciones de London y otros héroes de nuestra adolescencia.
Al citarlo, “Un río es algo más que un gran caudal de agua. Yo creo en el alma singular de los grandes ríos. En cierto modo, nos hablan y no siempre lo que dicen posee un significado benigno… pero me han enseñado mucho sobre los hombres y sobre mí mismo”, Javier Reverte confiesa “pero el viaje comenzó mucho antes y terminó muchos después de aquellos días de navegación... en realidad, el viaje que aquí se cuenta, comenzó cuando yo era un niño y leía las historia de J. London referidas a los buscadores de oro del río Klondike”.
“Todo lo grande se debe a una gran pasión” escribe en carta a un crítico literario y citando a Henri de Monfreid, en La travesía del hachís. “Poco importa la quimera, lo único que importa es el camino para alcanzarla”.
La vasta cultura literaria de Javier Reverte aflora y enriquece sus textos al narrarnos la experiencia de la vida de un hombre a quien podrían aplicarse las palabras de Robert Service, en Los hombres inadaptados, “Hay una raza de hombres inadaptados, una raza que no puede estarse quieta; rompen los corazones de sus parientes y amigos, mientras vagan por el mundo a su albedrío. Recorren las llanuras, navegan sin rumbo en los ríos y escalan las cumbres de las montañas. Llevan en su interior el sino de la sangre nómada y nunca aprenden a descansar”.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 08/01/2010