La muerte en Venecia, de Thomas Mann (varias ediciones).

“La alegría, la sorpresa y la admiración debieron de reflejarse claramente en él cuando su mirada se cruzó con la del añorado ausente, y en ese mismo instante Tadzio sonrió: le sonrió entreabriendo poco a poco los labios en una sonrisa elocuente, familiar, franca y seductora”

Lo bello “es el comienzo de lo terrible que todavía podemos soportar", en palabras de Rilke. La belleza siempre es límite de la experiencia de lo placentero que acerca siempre a un más allá: la muerte, la aniquilación, el goce del hundimiento en el fondo oscuro de donde toda vida puede surgir. Por esto, Rilke agrega:"Todo ángel es terrible".
Es difícil evocar la peripecia del profesor Gustav Von Aschenbach, en su viaje a Venecia en 1911, sin tener presentes a los protagonistas de la película dirigida por Visconti. Fue el encuentro de tres nombres en 1971: el escritor alemán Thomas Mann -Nobel de Literatura; el músico Gustav Mahler, cuya vida y muerte son evocadas por la novela y la película, y el realizador Lucino Visconti.
Aunque uno ya hubiera leído la novela del autor de La montaña mágica, Los Buddenbrock o Doctor Fausto, ya nada pudo ser lo mismo después de haber visto a Dick Bogarde, Silvana Mangano y a Tadzius.
Vargas Llosa no duda en colocar esta obra junto a obras maestras del género, La metamorfosis, de Kafka o La muerte de Ivan Ilich, de Tolstoi.
Leído y releído una y otra vez, siempre se tiene la inquietante sensación de que algo misterioso ha quedado en el texto fuera del alcance de la lectura más atenta escribe Vargas Llosa en La llamada del abismo, que me permito sugerir antes de acometer la de esta obra genial, de 140 páginas, que entra en el contraste del ideal de Belleza clásica, inmortalizado en el Diálogo de Sócrates con Fedro: “La Belleza es el camino del hombre sensible hacia el espíritu” – sólo el camino, un simple medio – y la eclosión del sentimiento ante la belleza adolescente y una ciudad azotada por el cólera, reflejo de la propia decadencia y soledad del anciano escritor.
Se trata de un viaje iniciático: un viaje que se emprende con ánimos de conocer otros lugares y personas, salir de la rutina, cambiar de estilo de vida. En Muerte en Venecia el motivo del viaje está presente, pero visto desde otro punto de vista. Gustav Von Aschenbach, un escritor alemán, considera los viajes como una simple “medida higiénica” a tomar de vez en cuando. Pero su visión cambia cuando inicia un viaje a Venecia, hacia el sur , en busca de los antiguos valores clásicos como escapatoria de la sociedad en que vive así como de su propia vida. Pero se enfrenta a una ciudad enferma y decadente donde reinan el lucro y la corrupción. Von Aschenbach encuentra la muerte. De esta manera, el motivo del viaje es degradado porque refugiarse en las culturas clásicas y renacentistas no es de gran ayuda cuando la época actual está envilecida. El viaje y el aprendizaje son inútiles si no existe un esfuerzo por resolver los problemas de una sociedad decrépita.
Decir que el escritor se enamora del muchacho sería insuficiente: cambia su visión de la vida y del hombre, de la cultura y del arte. Las ideas pasan a un segundo plano, desplazadas por las sensaciones y los sentimientos, y el cuerpo aparece como una realidad avasalladora a la que el espíritu no debe someter sino servir.
Muerte en Venecia es el relato de una crisis y un conflicto donde la fuerza de algo que rebasa toda razón y equilibrio termina por imponerse. Se puede decir que la película presenta la historia de un renacer: nacer de nuevo a la vida para encontrar en ese renacimiento la muerte.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 29/09/2010