La noche quedó atrás, de Jan Valtin. (Edit. Seix Barral 2008).

“La noche quedó atrás, pero me envuelve,
Negra como un abismo entre ambos polos;
Doy gracias a los dioses, cualesquiera que sean,
Por mi espíritu indómito…
Soy capitán triunfante de mi estrella,
Soy dueño de mi espíritu”.

William E. Henley

Publicada por primera vez en 1941, esta obra se convirtió en un éxito editorial. Las memorias de Richard Krebs (1904-1951), escritas bajo el seudónimo de Jan Valtin constituyen una apasionante crónica de una época llena de esperanza y de desilusión. Es la historia de un hombre profundamente implicado en los sucesos que marcaron las décadas de 1920 y 1930.
Su autor desnuda en estas páginas una vida llena de idealismo, peligro y desengaño, una vida marcada por un profundo amor.
Revolucionario y espía, Valtin formó parte del Partido Comunista Alemán, en donde desempeñó cargos de responsabilidad hasta que lo detuvo la Gestapo y se convirtió en agente doble.
Temido y perseguido tanto por Hitler como por Stalin, el testimonio de Jan Valtin ofrece un retrato impresionante de los dos bandos que determinaron el destino del siglo XX.
Seix Barral ha vuelto a editarlo con un epílogo de uno de los hijos del autor, pues estamos ante un relato de aventuras que se lee como una novela llena de suspense, y constituye un gran retrato del fanatismo político jamás escrito. No es extraño que entusiasmase a Roosevelt para quien fue el mejor libro que había leído sobre el siglo XX, a Jack Kerouac o a Hannadt Arendt. Vargas Llosa ha escrito hermosas páginas sobre este relato, así como H.G.Wells que lo calificó de libro apasionante, auténtico y sin concesiones. Del mismo escribió The New York Times: “Una fiel reflexión sobre la vida cotidiana en un estado totalitario”.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 10/12/2010