La nueva estrategia militar americana

Llevaron al cine La batalla de Okinawa en la que sobresalía el valor de los norteamericanos y el ejemplar castigo que recibían los alevosos japoneses que se habían atrevido a desafiar en Pearl Harbour al nuevo poder emergente. Un cuarto de millón de muertos quedaron en el campo de batalla. La mayoría eran japoneses.
Desde 1945 hasta 1967 los EEUU mantuvieron la ocupación militar de Japón y más de 80 bases militares se han mantenido hasta nuestros días. No sólo han edificado donde han querido aeropuertos, hangares, campos de tiro y de maniobras sino que los soldados americanos gozan de extraterritorialidad aún en el campo penal y en sus relaciones con la población civil. En la medida en que los japoneses iban recuperando su autonomía económica, comenzaron las protestas por los abusos de los soldados que habían convertido en lupanares las poblaciones próximas a sus bases. Desde hace unos años se atreven a denunciar las violaciones de menores y los desafueros de los soldados. Pero el presidente Clinton ha vuelto a afirmar que "las bases militares americanas en Japón son esenciales para Washington y para Tokio". O lo que es lo mismo, para la pax americana en el mundo entero.
En estos días se han difundido los impresionantes datos del "New American Way of War". El presupuesto militar de EEUU para el año próximo supera los 300.000 millones de dólares. Una cifra que no representa más que el 3% de su PIB pero superior a la suma de todos los gastos militares de los dieciocho países aliados de EEUU miembros de la OTAN y tres veces superior a la suma de los presupuestos militares de Rusia y de China que no superan los 100.000 millones de dólares.
Los analistas militares norteamericanos sostienen que ese descomunal poder oculta una debilidad que puede ser mortal. Los dinosaurios perecieron por exceso de volumen y Roma por no poder sostener sus legiones.
Los generales de EEUU, después de la derrota en Vietnam con 50.000 soldados americanos muertos, emprendieron una reforma revolucionaria de su doctrina militar a la que denominaron "Revolution in Military Affairs" (RMA): sustituyeron a los soldados de cupo por profesionales voluntarios. Invirtieron masivamente en nuevas tecnologías para informatizar el mando y el control de las operaciones a distancia, aviones espías invisibles, misiles de crucero y bombas teledirigidas. El objetivo de esta transformación era político más que militar: no exponer a los soldados americanos en contacto directo con el enemigo como había sucedió en Vietnam y en Somalia; privilegiar la guerra electrónica a distancia para poder matar sin sufrir víctimas. Así, el presidente de EEUU podría hacer la guerra cuando quisiera sin enfrentarse a la opinión pública americana como les había sucedido a Johnson y a Nixon durante la guerra de Vietnam a causa del número de muertos americanos, pues los del enemigo no contaban.
Los resultados de esta nueva forma de hacer la guerra se comprobaron contra Irak: después de 42 días de bombardeos aéreos, seguidos de 100 horas solamente de combates terrestres, no sufrieron más que cien víctimas en comparación a los más de cien mil iraquíes masacrados a distancia. La guerra de Kosovo demostró el "éxito" de esta nueva estrategia: las fuerzas de la OTAN coordinadas por EEUU se limitaron a una guerra aérea, bombardeando a distancia, destrozando objetivos militares y civiles pero sin sufrir ni una víctima. El coste fue ingente pero la opinión pública de los aliados no reaccionó en contra. Así se han arrogado el derecho unilateral de seguir bombardeando rutinariamente Irak con aviones ingleses y norteamericanos.
Los EEUU pretenden dirigir el mundo con aliados o sin ellos y aún al margen de la ONU pues pueden destruir las infraestructuras de un país hasta paralizarlo militar y económicamente. Al igual que pretenden imponer un nuevo orden en el Próximo Oriente apoyando a Israel en contra de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que ordenan retirarse de los territorios ocupados militarmente desde hace más de 20 años llegando al colmo de hacer de Jerusalén la capital de esa nueva potencia satélite de su estrategia.
La cuestión que plantean los analistas militares es qué sucedería si un día tuvieran que enfrentarse con países más fuertes como China, Rusia o India con esta estrategia de "cero víctimas americanas". Sospechan que este sistema puede ser el fin de la hegemonía militar norteamericana preparada para paseos militares y bombardeos a distancia.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en el Centro de Colaboraciones Solidarias (CCS) el 31/07/2000