Podemos arrimar el hombro

En esta ONG nos movemos casi por el ciclo escolar. Desde octubre a junio desarrollamos los seminarios de formación que consideramos fundamentales para llevar a cabo un auténtico voluntariado social. Por esa razón, dado que el proceso de formación debe ser continuo, estamos diseñando un Cyberseminario que comenzará el próximo mes de octubre.
Cada semana, todos los voluntarios recibirán en sus correos electrónicos –o en fotocopia que le facilitará un compañero de equipo- un tema que pueden ampliar en el Manual del Voluntario. Serán doce correos cada trimestre que también podrán servir de base para las reuniones de equipo en las Delegaciones y en otros países.
Así, aquellos que no puedan asistir regularmente a los seminarios o que ya llevan años de servicio de voluntariado podrán mantenerse en forma. Muchas personas nos piden un instrumento de formación semejante cuando vamos a dar conferencias por ahí adelante y ahora esto ya se está convirtiendo en realidad.
Durante los meses de septiembre y julio nos preparamos para el curso y para las vacaciones, pues muchos servicios no pueden interrumpirse pero adquieren otro ritmo. 

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Para el próximo curso abriremos un nuevo servicio lleno de posibilidades y que la sociedad reclama: ayudar a los inmigrantes para que puedan ayudarse a sí mismos. Que conozcan nuestra lengua y nuestras costumbres, sus derechos y deberes, oficinas estatales o municipales donde puedan resolver sus problemas sin que nadie abuse de ellos –como en el lamentable caso de esos desaprensivos de Huelva que les cobraban por gestiones gratuitas- centros de atención médica sin problemas, ayudas puntuales. Para acompañar a sus hijos para que se integren en nuestra sociedad, en nuestro sistema educativo y en las opciones académicas o profesionales que les puedan ser más útiles. Ya hay entre los amigos de Solidarios un buen grupo de personas que estamos estudiando desde hace tiempo la hermosa lengua árabe para que, al acercarnos a muchos inmigrantes, estos puedan constatar que nosotros también tenemos dificultades pero que admiramos su cultura. 
Sabemos que existen muchos jóvenes inmigrantes de otros muchos países, sobre todo latinoamericanos y del Este, sin trabajo pero que ansían encontrar uno. A esos tenemos que ayudarlos especialmente. No se trata de ancianos desvalidos ni de enfermos mentales ni de personas que hayan optado por abandonarse, sean cuales fueran las causas. A unos los atendemos en el servicio de transeúntes y de personas sin hogar, pero hay una llamada urgente en la sociedad que nos pide dedicar lo mejor de nuestros esfuerzos a integrar a muchas familias que quieren hacerlo. Para otros muchos casos es preciso urgir a las instituciones oficiales a que se ocupen debidamente de ellos. Una ciudad bien administrada no puede admitir como normal el que haya personas que duerman en los soportales de las calles. Ninguna ONG responsable puede correr el riesgo de convertirse en cómplice de situaciones irregulares, aún actuando con la mejor voluntad. Hay gente, también entre los voluntarios más generosos, que sin darse cuenta caminan en la linde del síndrome de Estocolmo. Nuestra responsabilidad es permanecer atentos para que estas situaciones no se produzcan pues pueden llegar a la paradoja de que sean los voluntarios los que necesiten a los marginados. Lo mismo ocurre con personas que padecen problemas de salud física o psíquica y que pretenden seguir las indicaciones terapéuticas de que “hagan algo en el voluntariado”. Esto no es serio. Por encima de fáciles demagogias hay que reconocer que no todos servimos para todo. Es preciso administrar nuestras posibilidades. 

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Otro tema que deseo resaltar es el de la distribución de este Boletín. Desde 1992 distribuimos gratuitamente este medio de comunicación con amigos y simpatizantes. Hemos llegado a distribuir 20.000 ejemplares de cada número en Madrid y provincias. A todos se nos alcanza que el costo es tan elevado y a veces las respuestas tan escasas que hemos tomado la decisión siguiente: a partir de este número recibirán el Boletín los socios, los voluntarios sociales que todavía no se hayan integrado como socios, -porque estamos en camino de que lo sea el mayor número posible para atender a la autofinanciación de la organización-; pero nos hacemos cargo de los casos de jubilados, parados o algunos estudiantes que circunstancialmente no puedan cooperar económicamente para que los servicios funcionen como es debido. Algunas personas que estén recibiendo este Boletín y que deseen seguir haciéndolo no tiene más que ponerse en contacto con nosotros. 
Feliz verano para todos.

José Carlos Gª Fajardo

Carta del Presidente del Boletín 75