Transparencia y eficacia

Once grandes ONG de ámbito internacional se han impuesto de manera voluntaria un código de conducta y transparencia que persigue garantizar y profundizar su legitimidad ante la opinión pública. Con este código, abierto a todas las ONG que acepten esos principios, los firmantes quieren adelantarse a la creciente crítica sobre el poder de estas organizaciones. Las ONG quieren, también, poner un alto listón de compromiso con el público y la transparencia para distinguirse en la creciente sopa de letras del sector humanitario.
El texto afirma el compromiso de todas ellas con la Declaración Universal de Derechos Humanos y por trabajar a favor del avance “de las leyes que promueven los derechos humanos, la protección del ecosistema, el desarrollo sostenible y otros bienes públicos”.
Entre otros aspectos, consagra el carácter independiente y no partidario de las organizaciones firmantes, aboga por políticas éticas explícitas y públicas, por trabajar en colaboración con los agentes locales y en beneficio de las comunidades locales, por actuar de manera imparcial y no discriminatoria en todas sus actividades, tanto internas como externas, por la transparencia de su gestión con el compromiso de auditar sus cuentas y hacer un informe anual de sus actividades, por tener una relación ética con los donantes y las donaciones y el compromiso específico de destinar las donaciones a la causa específica para las que han sido entregadas y la obligación de dar explicaciones al público cuando hay exceso de donaciones en alguna campaña específica.
El código establece también los criterios a seguir en la gestión profesional de las ONG, que ha de ser abierta a los controles financieros, a la mejora continua, a las sugerencias del público u organizaciones individuales, exige especial cuidado al elegir a los socios con los que se trabaja y una política de recursos humanos que mantenga un equilibrio entre el trabajo voluntario y el profesional.
El consejero delegado de Ayuda en Acción, Ramesh Singh, destacó en la presentación que el público tiene mucha más confianza en las ONG que en los Gobiernos, su creciente poder e influencia, pero a la vez son vulnerables en la medida en que su financiación depende de la opinión que el público tiene de cada una de ellas y esa opinión depende en gran medida de la imagen de honestidad y transparencia que sean capaces de proyectar. En ese sentido, la secretaria general de Amnistía Internacional, Irene Khan, destacó que “nadie nos ha impuesto este código ni nos han coaccionado”, pero admitió que las ONG se enfrentan a la larga a un problema de legitimidad en la medida en que su poder vaya aumentando. “Nuestra legitimidad nos viene dada por el trabajo diario”, de ahí la necesidad que tienen las ONG de asegurarse de que ese trabajo es legítimo, acorde con los principios que inspiran a estas organizaciones y con una gestión transparente y sometida a la rendición de cuentas.
El código pretende adelantarse a ese problema y al mismo tiempo cribar el cada vez más amplio mundo de ONG. La adhesión y cumplimiento del código ayudará al público a distinguir unas de otras. Lo que hace único a este código es que es al mismo tiempo global y se extiende a todos los sectores: medio ambiente, derechos humanos, ayuda humanitaria y desarrollo, organizaciones de mujeres, indígenas y grupos de discapacitados”.
Esta histórica Carta nos recuerda la responsabilidad colectiva que tenemos en materia de transparencia y rendición de cuentas, aspectos cruciales para asegurar los altos estándares de nuestro trabajo; los mismos estándares que exigimos a los Gobiernos y las industrias del mundo. De ahí, el sentir general de las más prestigiosas ONG de establecer un sistema eficiente que nos permita centrar nuestros recursos en las causas que queremos servir para saber rendir cuentas plenamente por el trabajo que hacemos. Solidarios para el Desarrollo se adhiere incondicionalmente a esta propuesta ya que siempre ha apostado por la transparencia en la gestión y la eficacia en el servicio.

José Carlos Gª Fajardo

Carta del Presidente del Boletín 80