No servirse de las ONG

Qué sucedería si hubieran elegido a un parlamentario de cualquier partido político, de derechas o de izquierdas, como presidente de una ONG de prestigio? ¿Qué sentido le quedaría a una organización no gubernamental si perdiera esta característica fundamental? Para el gran público, no gubernamental (u OSC) es garantía de imparcialidad, de respuesta y propuesta desde el tejido social, o sociedad civil, a desigualdades injustas. Que busca la paz como fruto de la justicia, la igualdad entre los seres humanos sin distinción originaria, sino la que procede de su actuación personal y que en la libertad encuentra la garantía de su eficacia.
Ese altruismo y generosidad es lo que atrae a los candidatos al voluntariado y despiertan la admiración, simpatía y ayuda, de personas de toda condición.
No gubernamental no significa que no se pertenezca al gobierno de turno.
Tampoco significa que los miembros de las ONG, los voluntarios sociales y quienes trabajan en proyectos de cooperación, no tengan ideas políticas ni opciones religiosas. Son ciudadanos y de los más comprometidos que saben distinguir entre una política u otra, entre una opción o la contraria, guiados por el mejor servicio a la comunidad y a las personas sin tener que pertenecer a ningún grupo político o confesional determinado.
El voluntariado se caracteriza y distingue de otras formas de altruismo o beneficencia por cinco notas fundamentales: gratuidad, o don de sí mismo sin esperar nada a cambio; continuidad, en el servicio asignado; libre elección de la actividad que más le guste; participar en un proyecto dentro de una organización humanitaria seria y responsable y conocimiento y respeto de las personas y sus culturas. Esto los aleja del asistencialismo, del voluntarismo, del diletantismo y del proselitismo. El voluntario social acompaña, busca las causas de la injusticia, las denuncia y aporta propuestas alternativas pero no confunde la realidad con sus deseos ni se sirve de organizaciones humanitarias como medio para un fin.
En cierto sentido, es un peligro que las ONG estén de moda porque son apetecidas por las empresas, por los políticos y por los grupos confesionales, por lo que a ellos les falta: el no esperar nada a cambio. Para transformar una sociedad que no les gusta los voluntarios de las ONG comienzan por cambiarse a ellos mismos.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en Mestizaje, de Diario 16 el 23/05/2003
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