El camino de Chuangtzú

“En la Era en que la vida sobre la Tierra era plena, nadie prestaba atención a los hombres valiosos. Eran honestos y justos, sin darse cuenta de que estaban cumpliendo con su deber. Se amaban los unos a los otros y no sabían que esto significaba ‘amar al prójimo’. No engañaban a nadie y no sabían que eran hombres de fiar. Eran íntegros y no sabían que aquello era buena fe. Vivían juntos compartiendo, y no sabían que eran generosos. Por esta razón, no hicieron historia”.
“El hombre en quien el Tao actúa sin impedimento no se preocupa por sus intereses, y no desprecia a aquellos que lo hacen. No lucha por ganar dinero, y no convierte en virtud la pobreza. Sigue su camino sin apoyarse en los demás y no se enorgullece de andar solo. El rango y la recompensa no le atraen; la desgracia y la vergüenza no le desaniman. No está buscando constantemente el bien y el mal. La virtud es perfecta, no produce nada.”
“¿Existe alguna manera de hacer que la vida sea realmente digna de vivirse, o es imposible? No puedo decir si lo que consideran felicidad lo es en realidad. Lo único que sé es que los veo arrastrados de cabeza, adustos y obsesionados por la marea general del rebaño humano, incapaces de detenerse o cambiar de dirección. Nunca se encuentra la felicidad hasta que se deja de buscarla. Si dejo de buscar la felicidad, el bien y el mal resultan evidentes. El Cielo no hace nada: su no hacer es su serenidad. La Tierra no hace nada: su no hacer es su reposo. De la unión de estos no haceres se componen todas las cosas. ¡El Cielo y la Tierra no hacen nada, y aún así no hay nada que no hagan!”
“Cuando el zapato se adapta, se olvida el pie; cuando el corazón está bien, el pro y el contra se olvidan... Tomárselo todo con calma, es correcto. Empieza correctamente y estarás en calma. Continúa en calma y estarás en lo correcto. La manera correcta de tomárselo todo con calma es olvidarse del camino correcto y olvidarse de que seguirlo es fácil” “Saber cuándo detenerse, saber cuando no puedes llegar más allá por tus propios medios, ¡esa es la forma correcta de empezar!”
“¿Dónde podría encontrar yo a un hombre que haya olvidado las palabras? Es con él con quien me gustaría hablar”.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en Mestizaje, de Diario 16
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