El SIDA amenaza la seguridad de EEUU

“Cada arma que se dispara es un robo que se comete contra los que tienen hambre y no reciben alimentos, y contra los que tienen frío y no recibe ropa”, dijo el general Dwight Eisenhower el 16 de abril de 1953 cuando las guerras no se llamaban humanitarias, sino enfrentamientos entre ejércitos profesionales. Sostiene Galeano que quizá las guerras sean humanitarias en el sentido de que cada vez matan más humanos sin uniforme y cita un artículo aparecido en The New York Times, el 21 de diciembre de 1989, en el que se exalta la invasión de Panamá como un exitoso “ritual de iniciación del presidente Bush que así demostraba su voluntad de derramar sangre”. Su hijo, el actual presidente de EEUU, George Bush, afirmó “mi mano no temblará” para indultar condenados a muerte.
Hemos conmemorado el XXVII aniversario de la Guerra de Vietnam el mayor exterminio de población civil, tres millones de muertos en 15 años, en la que oficiales americanos declaraban “tenemos que destruir el mayor número de aldeas del Vietcong, para salvarlas”. Las consecuencias de esos redentores bombardeos con napalm y armas químicas, como el gas naranja utilizado como defoliante químico son causa de que mil niños al año sean operados por malformaciones genéticas; mientras que 300.000 niños nacidos después de la guerra, padecen deformidades, cáncer y alteraciones en cerebro y sexo. No olvidemos que, entre 1962 y 1975, los aviones de EEUU soltaron 76 millones de herbicidas sobre el suelo vietnamita para evitar que los Charlies se refugiaran; como ahora quieren hacer en Colombia para acabar con las plantaciones de coca y con toda la biodiversidad posible.
Conviene recordar que el territorio de EEUU nunca ha sido bombardeado por nadie, mientras que sus ejércitos han bombardeado 19 países en la segunda mitad del siglo XX: China, Corea, Guatemala, Indonesia, Cuba, Laos, Vietnam, Camboya, Líbano, Granada, Libia, Nicaragua, Panamá, Irak, Bosnia, Sudán, Afganistán y Yugoslavia. Menos mal que en septiembre del año pasado el presidente Clinton nos tranquilizó: “Lamentablemente, no podemos responder a todas las crisis humanitarias que se producen en el mundo”.
Se nos ocurren estas reflexiones ante el anuncio del Consejo Nacional de Seguridad de que “EEUU ya considera al SIDA como una amenaza para su seguridad... porque es una plaga que puede derrocar Gobiernos, intensificar las luchas étnicas e impedir la creación de una economía de mercado en las democracias extranjeras”. ¡Humanidad, alerta!

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en Mestizaje, de Diario 16
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