No abusen del voluntariado

Hace unos días, me pidieron que diera una conferencia sobre Juventud y Voluntariado a un grupo de militantes de un partido político para que animaran a otros jóvenes en el voluntariado "... está de moda y no nos van a dejar atrás los de la oposición... el voluntariado parece atraer a los jóvenes... no hay quién los mueva... pasan de todo... con tanto aperturismo y tanta litrona... luego se olvidan los valores... y ya ve como andan con el tema de los inmigrantes..."
Podrán imaginar mis sentimientos mientras comprobaba el desconocimiento de la función social del voluntariado más allá de toda confesionalidad o militancia política.
Es injusto tratar de servirse de su generosidad para otros fines. Destrozarán la fuerza de este fenómeno social. Pretenden organizar, desde arriba y con criterios burocráticos, una actividad que surge de la iniciativa ciudadana.
Hace unos días, convocaron a nuestra ONG para darle un premio por su labor con el voluntariado. A pesar de mi reticencia a los premios en este servicio social, que trae su legitimidad de la pasión por la justicia conculcada en una sociedad globalizada en la que nos quieren convertir a todos en mercaderías o en consumidores, me dijeron que era para ayudar al envío de bibliotecas a las Escuelas Normales de Latinoamérica. Tan pronto como llegué comprendí que se trataba de una operación de marketing para que una compañía lanzase sus productos al mercado. Me armé de paciencia y con serenidad dejé hablar a mi corazón denunciando la funesta moda que algunos promueven: "ponga una ONG en su empresa". Basta con que las condiciones laborales de las empresas sean justas y sus procesos de fabricación y comercialización sean humanos y ecológicos.
Mi decepción se vio compensada por las palabras del presidente de la compañía que agradeció que "alguien hubiera puesto los puntos sobre las íes".
Un importante miembro de la Administración me confió que se preparaba una nueva legislación para un mayor control del voluntariado y de las ONG "porque es un sector que no podemos dejar de aprovechar".
Nada que ver con la Ley Estatal del Voluntariado, de 1976, que reconoce que "la acción voluntaria se ha convertido en instrumento básico de actuación de la sociedad civil en el ámbito social... y reclama un papel más activo en el diseño y ejecución de las políticas públicas sociales".
Algunos parecen incapaces de descifrar los signos de los tiempos.

José Carlos Gª Fajardo

Este artículo fue publicado en Mestizaje, de Diario 16 el 30/07/2004
Las Máscaras son artículos sobre temas sociales