RETAZOS 017 Por si acaso

- El Mulá Joha, cuando vivía en Bagdad, pasó por muchas experiencias.
- ¿Todas buenas? - preguntó el joven monje ladrón que venía a recibir instrucción en el tiempo de descanso del monasterio.
- Para él, sí, pues de todas sabía sacar partido. Una vez se casó con una viuda rica y, a los pocos días, ésta dio a luz un rollizo bebé, de color más bien oscuro. Hay que recordar que el Mulá era, entonces, árabe de finos rasgos. Cogió su manto y se fue corriendo al mercado. "¿Qué buscas con tanta prisa, Mulá?" - le preguntó su amigo Wali -. "Pues todo lo necesario para matricularlo en la universidad de La casa de la Sabiduría, junto al Tigris", - le respondió impertérrito. "¿No vas un poco deprisa? - se atrevió a preguntarle Wali -. "¡Hombre!, si a la primera semana hizo un viaje de nueve meses, imagínate lo que será capaz de hacer ahora que ha nacido". "¡Mulá, yo no veo que resida ahí el problema fundamental!", - exclamó su amigo -. "¿Dónde, si no? A la madre ya le di libelo de repudio, pero este rapaz medio negro, medio kurdo, me la puede liar en cualquier momento".
- ¿No se llevaba bien con los kurdos? - preguntó Ting Chang -, que, además, no son negros sino caucásicos. 
- Él no se llevaba mal con nadie, lo que decía es que "se tropezaban con él mientras seguía su camino."

José Carlos Gª Fajardo


Este texto pertenece a la serie 'Retazos Luna Azul', colección de cuentos orientales adaptados a nuestro tiempo